¿Qué es un GLOF y por qué nos importa en El Chaltén?
Diego Winocur y Daniela Schmidt, investigadores del Instituto de Estudios Andinos de UBA – CONICET, visitaron El Chaltén para presentar las últimas actualizaciones de su trabajo sobre el riesgo de GLOF en la Laguna Torre, en el marco del ciclo “Ciencia y Comunidad en Diálogo” que organiza la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares.
La charla convocó a vecinos de la localidad, a la intendencia del Parque Nacional Los Glaciares, prestadores de turismo e instituciones gubernamentales. El encuentro está disponible en nuestro canal de YouTube y los investigadores facilitaron la presentación utilizada durante la charla para acompañar la visualización del video.
Además, participaron de una mesa de trabajo organizada por la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares y la Administración del Parque Nacional Los Glaciares para presentar la situación actual a actores de la localidad con responsabilidad en la toma de decisiones y avanzar en la discusión sobre la creación de un sistema de alerta temprana, la necesidad de monitorear en tiempo real la ladera norte del Cerro Solo y el río Fitz Roy, y la elaboración de un protocolo de emergencia.
¿Qué está pasando hoy en Laguna Torre?
La ladera norte del Cerro Solo se está moviendo por el retroceso de los glaciares Torre y Grande. Sin el hielo que la sostenía, se volvió inestable y hoy presenta un riesgo potencial de derrumbe sobre la Laguna Torre. A esto se suma que el derretimiento glaciar aumentó el volumen de la laguna y que los ríos atmosféricos1 son cada vez más frecuentes en la región.
Los investigadores identifican una relación directa entre estos eventos y el desencadenamiento de GLOFs en distintos lagos y lagunas de los Andes del sur.
¿Qué es un GLOF y qué podría significar para el pueblo?
Un GLOF2 (Glacier Lake Outburst Flood) es un tipo de inundación repentina producido por el vaciamiento total o parcial de un lago ubicado frente a un glaciar.
Para que ocurra un GLOF hace falta un desencadenante, como el colapso de una ladera o un gran desprendimiento del frente glaciar, capaz de desplazar violentamente el agua de la laguna. La ola resultante puede superar o romper la morena que contiene el lago y liberar una inundación repentina aguas abajo, siguiendo en este caso el valle del río Fitz Roy en dirección al pueblo.
Las altas temperaturas, las lluvias extremas o los sismos pueden actuar como factores capaces de favorecer o desencadenar estos procesos.

¿Esto puede pasar en la Patagonia?
Un inventario reciente identificó más de 700 lagos al frente de glaciares patagónicos y registró 71 GLOFs, de los cuales alrededor de 30 ocurrieron en los últimos 50 años. El fenómeno no es nuevo, pero los investigadores advierten que se está acelerando.
¿Por qué está pasando?
Aunque muchas veces se perciban como parte histórica del paisaje, muchos de los lagos que hoy vemos en zonas glaciares son relativamente recientes.
Entre 1986 y 2023, el Campo de Hielo Patagónico Sur incrementó en un 34% la cantidad de lagos asociados a frentes glaciares. A medida que los glaciares retroceden, el agua que liberan queda contenida por morenas y laderas, formando nuevos lagos o aumentando el volumen de los existentes.
Muchas áreas que antes estaban ocupadas por hielo, hoy están ocupadas por lagos.
Pero el retroceso no solo genera más agua. También deja expuestas laderas que antes estaban sostenidas por el hielo, volviéndolas inestables. En el Cerro Solo ese proceso puede observarse claramente en imágenes satelitales de Google Earth a lo largo de los últimos años.
¿Qué saben hoy los investigadores?
Los investigadores señalaron que actualmente existe un proceso activo de remoción en masa en la ladera del Cerro Solo. Como ocurre en este tipo de fenómenos, la ladera puede comenzar con una reptación lenta y gradual antes de evolucionar hacia un deslizamiento súbito. Por eso el monitoreo en tiempo real es la herramienta principal para observar cómo se mueve la ladera, entender su comportamiento y anticipar posibles escenarios.
Además, para analizar cómo podría comportarse una eventual inundación se utilizan modelos matemáticos que simulan cómo sería el flujo de agua en caso del vaciamiento del lago y cómo se distribuiría en el valle del río Fitz Roy. Los investigadores aclararon que trabajan con un modelo de mínima. Esto significa que las simulaciones no incorporan elementos como rocas, sedimentos, árboles arrastrados por el agua, erosión asociada al flujo, el puente ubicado en el acceso al pueblo, gaviones, infraestructura sobre el lecho del río ni el caudal propio del río Fitz Roy. Por lo tanto, estas simulaciones muestran el piso de lo que podría ocurrir, no el techo.
Al momento de realizar los primeros modelos no se contaba con información completa sobre la batimetría de la Laguna Torre, es decir, sobre la profundidad y forma del fondo del lago desde el promontorio hacia el glaciar. Ese relevamiento fue realizado posteriormente durante una campaña encabezada por el geólogo de APN Juan Falco, con apoyo logístico de la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares.
Los investigadores aclararon que actualmente no es posible predecir si ocurrirá un evento de este tipo ni en qué plazo, pero sí identifican condiciones que justifican el monitoreo permanente y la planificación preventiva.
La charla concluyó con una ronda de preguntas de vecinos de la localidad, funcionarios, guías de montaña y participantes conectados por Zoom. Los investigadores respondieron cada una de las consultas, generando un valioso intercambio entre la comunidad y la ciencia.
¿Qué está haciendo la Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares y el Parque Nacional Los Glaciares?
La Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares hizo posible la visita de los investigadores a la localidad, cubriendo los gastos de traslado, alojamiento y logística durante las jornadas de trabajo y divulgación. Además, junto con la intendencia del Parque Nacional Los Glaciares, coordinó una mesa de trabajo con actores locales vinculados a la gestión del riesgo y la toma de decisiones.
Actualmente, ambas instituciones avanzan en la elaboración de un presupuesto para instalar un sistema de alerta temprana que permita monitorear en tiempo real la ladera norte del Cerro Solo y el comportamiento del río Fitz Roy. El objetivo es desarrollar herramientas de detección temprana y protocolos de actuación que permitan mejorar la capacidad de respuesta ante un eventual GLOF.
La Asociación Amigos del Parque Nacional Los Glaciares y la comunidad agradecen a Diego Winocur, Daniela Schmidt, Laila Iacono y Juan Falco por compartir su trabajo con la comunidad.



